martes, 22 de febrero de 2011

Domando la Ruta 40 - El Chaltén


Es la carretera más larga y espectacular de la Argentina. Llega desde La Puna de Jujuy hasta casi Tierra del Fuego a través de 4.700 km. Trepa sobre el nivel del mar hasta casi 5.000 metros. Cruza 236 puentes. Pasa por 13 grandes lagos y salares. Conocemos 20 Reservas y Parques Nacionales. Atraviesa 18 importantes ríos. Conecta con 27 pasos cordilleranos. Fue creada en el año 1935. En Mendoza está el kilómetro 0 del sector Sur con 3.115 km. El sector Norte es de 1.551 km.

Y un día decidimos con Roberto domarla! La hicimos en dos tramos, primero al norte y después al sur. La primera en casa rodante y la segunda en camioneta, pues el tramo era más largo, necesitábamos manejar más rápido y había muchos caminos de ripio.
Tenemos muchas vivencias, experiencias y recuerdos, amenizados con fotos, que iremos compartiendo con Uds.

Hoy comenzaremos con una parte del Parque Nacional Los Glaciares. Ocupa una superficie de 724.000 hectáreas, ubicadas al sudoeste de la provincia de Santa Cruz. En el año 1981 la UNESCO incorporó este parque como Patrimonio de la Humanidad. Este circuito está asfaltado. Desde lejos (más de 100 km.) divisábamos un imponente cerro, que nos fue atrayendo mágicamente al bordear el lago Viedma, luego el Río de las Vueltas hasta llegar a un pueblo llamado El Chaltén, cuyo significado es volcán. Los naturales de la región pensaron que ese cerro, llamado Chaltén o Fitz Roy era un volcán por la nube de vapor sublimado casi permanente de su casco de hielo. El perito Francisco P. Moreno le dió el nombre de Fitz Roy en homenaje al marino inglés que en 1833 lo divisó por primera vez. Estas agujas, la mayor de las cuales se halla a 3.405 m. sobre el nivel del mar, están formadas por gruesos estratos del cretáceo con capas de granodiorita. Los tehuelches creían que era la morada del Dios Fuego. Presenta otras agujas, igualmente muy impresionantes- los picos Torre, Poincenot, Saint.Exupéry, Egger- que juntos semejan una gigantesca catedral de hielo y piedra.


Nos enteramos que el pueblo es muy joven, fundado en 1985, y considerado ahora Capital Nacional del Trekking. Llegamos, nos alojamos y sentimos la necesidad de llegar lo más cerca posible de ese cerro. Por algo es la meca de los escaladores amantes de lo inalcanzable, tanto el Fitz Roy como las difíciles paredes del cerro Torre con 3.102 metros de altura. Pero este lugar es también muy generoso y nos ofrece caminatas y paseos de distintos grados de dificultad. Decidimos caminar hasta la laguna Capri, en un circuito de 4 horas. Es el mismo sendero que va hasta la Laguna de los Tres, justo enfrente del cerro Fitz Roy, pero en este caso se tardan 8 horas. Teníamos buen tiempo, con calor y algo de viento (cosa rara en la Patagonia) y comenzamos a subir por el sendero. La primera sorpresa fueron varios árboles de guindas llenas de frutos a principios de febrero! Luego de algunas subidas más empinadas alcanzamos a divisar el Río de las Vueltas, que verdaderamente tiene un cauce muy tortuoso y llamativo por las curvas que hace. Por el camino vimos arbustos de calafate, con su fruto casi negro. Se cree que el que come ese fruto vuelve al lugar. Y el que ve El Fitz Roy se enamora y también vuelve. Seguimos caminando bastante, con algunas paradas para aquietar la respiración y el pulso y como premio apareció la Laguna Capri de un fascinante color azul-glaciar y más lejos el coloso de piedra. Nos sentamos, remojamos los pies, comimos algo y en sagrado silencio nos embelesamos de ese paisaje. Casi no podíamos hablar, solo sentir esa roca, como formando parte de uno, admirándonos el uno al otro en perfecta comunión.

Pero teníamos que volver. Con la majestuosa imagen grabada en nuestras retinas y la alegría plasmada en nuestras caras, comenzamos el descenso. Fue más fácil! Por supuesto que a la noche cenamos el doble por el ejercicio.

Esta nota también fue publicada en De Acá Para Acullá

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